Nuestra profesión es una profesión que va sobre ruedas (es un decir). Pero en la mayoría de los casos, parece como si estas ruedas estuviesen pinchadas o bajas de presión.
Y es que o no hemos sabido, o no hemos podido, o nos ha faltado decisión y coraje para que se nos escuche y se respeten y acepten nuestras propuestas e ideas. Ideas y propuestas que, algunas, otros se las han hecho propias.
Normalmente cuando alguna entidad u organismo vinculado con el tráfico o la seguridad vial plantea algún tema, adornándolo de “estudio científico” y que tiene una enorme difusión mediatica y explica el resultado de dicho estudio, siempre me hago la misma pregunta ¿cuántos años hace que lo hemos denunciado o simplemente lo hemos manifestado?.
¡Que grandes descubrimientos!, decir que los jóvenes los viernes y los sábados por la noche son los conductores que tienen mas accidentes, que casi el 100% de los conductores españoles suspenderían el examen teórico, que la señalización es un desastre y que los exámenes, para la obtención del permiso de conducir, deberían estar encaminados a conseguir, a través de la formación, los máximos niveles de seguridad.
La Administración que es tan atenta y generosa notificando la caducidad del permiso de conducir, podría aprovechar esta notificación para recordar a los conductores aspectos fundamentales de seguridad vial y las modificaciones que casi constantemente se producen en la normativa (a lo mejor así aprobarían el examen teórico).
Después de tanta investigación los técnicos que estudian y analizan los accidentes de tráfico aun no se les ha ocurrido, que para tener el máximo de información y así poder subsanar errores, sobre todo de los conductores jóvenes, preguntarnos a las autoescuelas (directores- profesores) como se ha comportado y que actitud mostró el/la causante del accidente en el transcurso de su aprendizaje y en el resultado del examen realizado.
Por otra parte es importantísimo que guardemos las cartillas de nuestros alumnos.
Con toda seguridad algún día se resolverán algunos de los problemas que tenemos, pero como en el fondo somos un país tranquilo, bastante sumiso, poco exigente y nada constante, (y no digamos la Profesión) sino cambiamos de actitud seguiremos aceptando:
- La autorización para conducir motocicletas de hasta 125 cm3 a los_ _ _ _ _ _
- La no exigencia de un control para circular por las vías públicas en la obtención de la LCC
- Los exámenes de circuito cerrado para la obtención de los permisos A1 y A, que en la segunda fase, no cumplen con la perspectiva de constatar la seguridad del motorista, provocando caídas e incitando a la velocidad en circunstancias no adecuadas.
- La exigencia de un curso de seguridad vial solo a los aspirantes al permiso B que necesiten un crédito oficial, y a los conductores con experiencia y asiduos infractores de la reglamentación y la normativa.
Todos estamos muy satisfechos por la significativa reducción de los accidentes de tráfico y del número de fallecidos y nos debemos felicitar por ello y de manera especial a la DGT, por su interés y trabajo (es su obligación).
Pero si aplaudimos los éxitos también hemos de saber denunciar, a todos los responsables políticos, los que mandan y los que quieren mandar, la enorme y directa responsabilidad de permitir, tolerar, aceptar y consentir que el número de motoristas fallecidos aumente y, lo más indignante, sabiendo el porque de dicho aumento.
Y ahora que parece que se irá imponiendo toda clase de dialogo quizás sería hora que este dialogo también se realizara entre examinadores y enseñantes, para compartir criterios y prioridades y al mismo tiempo nos serviría para que todos nos recicláramos y poder conseguir lo que en verdad deseamos: La mínima mortalidad en nuestras vías públicas.
Rafael Mas